Hace exactamente un año, España vivió lo que yo llamo el "Gran Síncope de los Electrones" . De repente, la red eléctrica decidió que necesitaba un retiro espiritual de unas horas y nos dejó a todos a oscuras. No fue el fin del mundo, pero por la reacción de algunos en Twitter (mientras les quedaba un 4% de batería), parecía que el mismísimo Jinete del Apocalipsis se había olvidado de pagar la factura de la luz. Hoy, con la perspectiva que da el tiempo y el hecho de que mi cafetera vuelve a funcionar, quiero analizar este evento no como un fallo técnico de Red Eléctrica, sino como una intervención divina de baja tensión . Porque, admitámoslo, a veces el Universo tiene que bajarnos los plomos para que empecemos a brillar nosotros. El Silencio del Frigorífico: Un Mantra Inesperado ¿Habéis notado alguna vez el ruido de fondo de vuestra existencia? No me refiero a vuestros pensamientos obsesivos sobre si cerrasteis el gas, sino al zumbido constante del frigorífico. Ese hummm mec...